El lamentable hecho ocurrido en once con el tren Sarmiento despertó nuevamente un debate que lleva años.
Cuando un Secretario de Transporte de la Nación piensa y expresa que si este suceso hubiera ocurrido un día antes (feriado), o si la gente no se hubiera ubicado de forma masiva en los primeros vagones, se hubiera hablado de menos víctimas, ¿Qué puede pensar la sociedad de sus dirigentes?. Juan Pablo Schiavi, el mayor funcionario en esta importante área del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con lamentables expresiones intentó en todo momento ante la prensa, y como ya nos tienen acostumbrados, desligarse de responsabilidades. La cuestión no es el día o la ubicación de la gente en los vagones, la cuestión es el servicio que se ofrece, porque si está en todo momento latente la posibilidad de una tragedia, y si sucede esta tragedia con que solo muera uno o aún ninguno, estamos en presencia de la imprudencia propia de un estado ausente. "En otros países hay accidentes de trenes también", otra expresión del Secretario Schiavi, pero no se debe y es de ignorantes comparar los servicios de trenes que se ofrecen en nuestro país con los de otros países, como los mencionados en esa conferencia de prensa. El sistema en países como EE.UU., España o China en donde circulan miles de máquinas al día y que por cuestiones técnicas imprevistas en algunas ocasiones producen accidentes, no puede compararse a la realidad que acá se vive, donde los ferrocarriles no tienen la misma infraestructura, y hasta los mismos maquinistas de aquí reconocen que antes de salir hacen avisos de alerta por el mal funcionamiento desperfectos mecánicos que nadie atiende. La empresa ligada al poder que concesiona estas formaciones se llama TBA y recibe subsidios millonarios del gobierno solo para mantenimiento. Un dato más, por un lado la cámara de diputados, que hace pocos días aumentaron el 100 por ciento sus dietas, hasta el día de hoy aún no conformó la comisión de transporte que sin dudas serviría para el diseño de nuevos proyectos o la adquisición de la facultad de revisión, sumado esto a un estado que nunca controló ni controla a las empresas que tienen a cargo estas actividades estratégicas que deben ser de los argentinos, hacen que sigamos sumando muertes que parece solo son para las estadísticas.FOTO: TÉLAM




